agosto 19, 2014

Todo cabe en una fantasía sabiéndola Acomodar.

agosto 19, 2014


Siempre he tenido fantasías con ventanales abiertos,  mejor si están frente a edificios, espacios escampados, túneles luminosos y terrazas donde el límite es el cielo, pero nunca con agujeros negros.

Al otro lado las cosas siempre están a medio empezar, a medio acabar a la mitad de todo. Creo que eso de los agujeros negros los guionistas o escritores tienden a recurrir en agujeros.
La ciencia ficción realista o fantástica utiliza esos recursos supongo porque puede dar al espectador a que imagine o acepte que a veces lo irreal puede apearse a un factible futuro.

En la ciencia ficción incluso, un agujero a otra dimensión o realidad necesita explicaciones, tecnología extraterrestre o investigaciones científicas.
Para no ir demasiado lejos y para recordar algunos ejemplos, pasando por Roger Rabbit, desde Lewis carroll hasta Dante Alighieri,  en los entornos de fantasía, los agujeros llevan la propuesta mucho mas allá y nos permite crear un mundo ajeno a la imaginería popular,  aunque el agujero se disfrace de lo que sea, sigue manteniendo su función de conectar dos mundos.

La verdad es que yo sin racionalizarlo creo que he sentido un agujero negro cuando se muere alguien de mi familia, o bien, para ponerme remilgos, cuando las mariposas que sentía o la fascinación por alguien casi por arte de magia se esfuma así como llegó.   (un espejismo que me ha durado poco y entonces se ha ido por algún agujero).   Tal vez para algunos,  el ligue o el amor modernos, puede llenar su corazón a través de un escaparate virtual, incluso de paga en el que si no sale tan mal, apenas podrá dejarles un agujerito en el bolsillo; aunque pensándolo mejor, veré si ganar dinero escribiendo sobre agujeros negros podría ser un buen recurso y hasta tener éxito para no lamentarme de vivir de mera fantasía.


6 solo lo soñaron

agosto 12, 2014

Instrucciones de 1500m de Altura

agosto 12, 2014

Creo que, no hay nada como caer a 200 kilómetros por hora después de saltar de un avión en perfectas condiciones. Para un buen salto necesitas cielos despejados, azules,sin precipitaciones no mucho viento y si algo de dinero.
Claro, a veces el nervio o la histeria te asalta a 11 mil pies, cuando todo se le oye a ese cacharro de metal, como si se fuera desprendiendo cada una de sus partes, tembeleque crees que estás pero suena tu interior y no es de lata, ese corazón tuyo late, en el momento en que subes hasta las nubes.
No hay vuelos perfectos, tampoco aviones, ni saltos. Tan sólo momentos...
La mayoría de la gente escoge hacer un salto tándem, saltar mientras con un arnés unido por la cadera a un instructor porta el paracaídas y todos tus huesos.

El hilo no es lo suficientemente extenso de lo que pende tu vida, pero es toda una experiencia.  Requieres muy poco entrenamiento pero si mucho entendimiento, sentarte y disfrutar el paseo aunque a decir verdad, la primera ocasión querrás rezar aunque seas ateo.

Parte de la diversión no es sentir la adrenalina precisamente sino, la corriente de aire.  La caída libre dura tan sólo un minuto (casi como tu primer beso), a la vista 360 grados libre, flotando como una burbuja y volando como un pájaro,  el airegolpea tu cara recordándote que vas cayendo y estás vivo.

Si mi padre viviera, seguramente no me habría dado nunca permiso para hacerlo. Justamente en estos días pienso mucho mas en él, quizá intercambiaría la experiencia, con tal de tenerle y quizá hasta convencerlo sobre lo seguro que es, de lo que a veces la gente hace por muy arriesgado que parezca, para ser feliz.



 “Saltar es más seguro que caminar a través de un estacionamiento de Wal-Mart.” 



8 solo lo soñaron

Joe's books

Elogio de la vagancia
Tacones en el armario
El vicio de la lectura
Noticias del Imperio
The Name of the Rose
Mujeres de ojos grandes
Aura
The Death of Artemio Cruz
The Book of Laughter and Forgetting
The Joke
Immortality
Laughable Loves
The New Drawing on the Right Side of the Brain
The Last Nude
Art and Fear: Observations on the Perils (and Rewards) of Artmaking
The Art Book
The Scrapbook of Frankie Pratt
Concerning the Spiritual in Art
Griffin and Sabine
Color: A Natural History of the Palette


Joe Toledo's favorite books »

Juntos codo a codo Somos mucho más que un blog