julio 28, 2014

Un poco Crepuscular pero, es mi Fantasía

julio 28, 2014


Esta fantasía en algún sueño guajiro se la conté 
seguramente a Ivanius frente a una taza de café.

Retirarse a un refugio en el que sólo estés rodeado de libros es una de esas fantasías recurrentes que me vienen a veces, por la culpa de leer a a unos de ustedes, recurrentemente cuando llego de espiar el anaquel particularmente especial de "entre montones de libros".   Esas fantasías que a uno se le vienen a la cabeza es porque se siente una agotado un poco y en vez de tener malos pensamientos buscas en que entretenerte... aunque imágenes mentales hay siempre y alientan en el veraano aunque nublado y todo ande uno acalorada siempre... cof cof.
Necesitas apartarte, a veces para leer necesitas de un lugar favorito, algo cómodo y hasta celosamente guardado por ti, para umergirte en el universo libresco, tan acogedor, y  capaz de proyectarte hacia lo desconocido (claro no incluyan esto si van en metro).   En mi caso esa fantasía adquiere unas características determinadas: si voy a las librerías paso de largo de los booms, los betsellers y últimas novedades, (a veces, porque mi presupuesto no alcanza)el interés de ser muy selectiva ya me viene de familía con casi todo pero con los libros creo que uno tiene que estar abierto a cualquier posibilidad.
Bueno, luego viene el asunto de la cantidad, de cuántos libros necesita uno en ese refugio. Hay seguramente más de un escritor que se puede pavonear de su biblioteca de 30.000 volúmenes, pero hay que tener en cuenta que esos escritores casi podría decir que son las espinacas de todos los días como el Popeye aquel, inclusive otros más, capaces de desarmar y armar un kalashnikov con todo y ojos vendados y no podría adquirir ni una copia al menos yo seguramente de uno de esos con una biblioteca tan modesta ni baratita    
En estos días donde se supone que el verano está colmado de cosas que hacer, yo sigo trabajando, y es ahora que las obligaciones o las responsabilidades  me hacen fantasear y envidiar a todos los demás. Y pienso en que podría releer mis clásicos, si tuviera tiempo, o aquel libro al que siempre he querido volver o que tengo abandonado.  2 que 3 hasta en edición especial y hasta Joyce se sentiría orgulloso pues, a la postre no dudaría hoy en encerrarme con su Ulises para volver a disfrutarlo a pausas nuevamente.
En lo que respecta a mi fantasía particular supongo que un número de libros razonable para una sola vida y una carretera transitable hacia una librería o biblioteca pública colmarían mis necesidades, tal vez no es falta de hambre de leer, o dinero ni evitar el engorro o la fatiga.  
Eso de la acumulación para unos se soluciona usando un aparato de esos ahora que caben en una mano, pero hoy que  tengo que mudar una parte de mi casa a la planta baja, pienso en el alivio de no tener bibliotecas al estilo Alejandria.



10 solo lo soñaron

julio 21, 2014

Compendio de Olvidos

julio 21, 2014

Hay quién dice que la raza humana, por naturaleza ocupa del olvido para deshacerse de dolores, sinsabores, recuerdos y hasta objetos indeseables. Habría que inventar un gradiente de olvido de la identidad, cuando te abochorna algo o tus parientes hacen algo que provoca querer desheredarlos y desconocerlos.
jaja
Es tan personal eso de dejar olvidadas las llaves, el cargador del móvil y hasta un objeto común y corriente en vez de el set de cacharros sexuales, piernas otropédicas sillas de ruedas o el vestido de novia en un cuarto de hotel.  A propósito de las vacaciones y que el verano ya está instalado creo que de hotel en hotel seguro que los administradores o las cadenas más famosas tendrán sus colecciones privadas de botes de shampoo o ropa interior

Ni Freud hubiera soñado poder acumular tanto para que con desatinos de los otros el pudiera estudiarlos.
Hace tiempo veía en televisión aquella nota, habían olvidado a un bebe de 18 meses dentro del carro, otros no menos inhumanos olvidaron al perro. Lo revelador en muchos de los casos es que no importa si eres responsable, ordenado o inhumano hay olvidos que cuestan caros.  No se digan los descuidos donde bien provocas un incendio o como en en el imperio Romano seguro había multas hasta por el esclavo o el caballo.
Hay curiosas cosas y pertenencias que quizá nunca debimos querer abandonar en un asiento del taxi, en la mesita de aquel café o yendo a una oficina a pedir informes.  Esas queridas pertenencias abandonadas a la suerte en un desangelado lugar y que un incauto quizá con suerte o con poco aprecio toma y abandona refundiendo en una sala de objetos perdidos o bote de basura. No imagino la lista de objetos perdidos en el limbo o agujeros negros del pasado que nos esforzamos en olvidar y otros querer recuperar en el rincón de un clóset o algún bar.
 El viernes encontré algo y como sus papás lo andaban buscando lo dejé "olvidado"  por si acaso quisieran recuperarlo. Hoy sabré si sobrevivió a la intemperie y pudo volar. :(

11 solo lo soñaron

Joe's books

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Tacones en el armario
El vicio de la lectura
Noticias del Imperio
The Name of the Rose
Mujeres de ojos grandes
Aura
The Death of Artemio Cruz
The Book of Laughter and Forgetting
The Joke
Immortality
Laughable Loves
The New Drawing on the Right Side of the Brain
The Last Nude
Art and Fear: Observations on the Perils (and Rewards) of Artmaking
The Art Book
The Scrapbook of Frankie Pratt
Concerning the Spiritual in Art
Griffin and Sabine
Color: A Natural History of the Palette


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